Me llama un farmacéutico. Lleva tres años viendo caer su ticket medio un 4% anual y no entiende por qué. Me dice: «La farmacia traspasada me está robando clientes. Tienen precios más bajos y hacen promociones agresivas».
Le propuse hacer un análisis serio antes de tomar decisiones. Empezamos por lo obvio: farmacias en un radio de 500 metros. Había cuatro. Ninguna tenía precios especialmente bajos. Ninguna hacía promociones agresivas.
Entonces ampliamos el radio y ahí apareció el problema real. A 1,2 km, en un centro comercial, una parafarmacia de cadena con 180 metros lineales de dermocosmética. Precios un 22% más bajos en las marcas que él más vendía: La Roche-Posay, Caudalie, MartiDerm. No era farmacia, no dispensaba medicamentos, pero en dermocosmética —que ya representaba el 38% de su facturación— le estaba comiendo vivo.
Pero había más. En el análisis de reputación online descubrimos que el 60% de sus reseñas negativas en Google mencionaban lo mismo: «tardaron tres días en contestar por WhatsApp», «pedí un producto y no lo tenían», «el asesoramiento fue mediocre». No se quejaban del precio, se quejaban del servicio.
Y luego estaba el online. Tres e-commerce nacionales vendían las mismas marcas un 15-20% más baratas, con entrega en 24 horas y reseñas superiores a 4,5 estrellas. Sus clientes —mujeres de 35 a 55 años, nivel adquisitivo medio-alto— compraban online lo que antes le compraban a él.
El farmacéutico se quedó callado. «Entonces mi competencia no es la farmacia de al lado». No. Su competencia era una parafarmacia de cadena a 1,2 km que le ganaba en precio, tres e-commerce que le ganaban en conveniencia, y su propia operativa interna, que fallaba en servicio al cliente.
El problema es que la mayoría de farmacéuticos no sabe quién es su competencia real. Creen que es la farmacia de enfrente. Pero hoy puede ser una parafarmacia de centro comercial, un e-commerce con entrega en 24 horas, o tu propia ineficiencia operativa que hace que el cliente se vaya frustrado.
Sin datos concretos, sin un análisis serio de quién te está quitando facturación y por qué, estás tomando decisiones a ciegas. Puedes bajar precios cuando el problema es el servicio. Puedes invertir en tecnología cuando el problema es que tu equipo no sabe asesorar.
Si tienes una farmacia y no estás seguro de quién es tu competencia real, o estás evaluando la compra de una oficina de farmacia y necesitas una due diligence competitiva seria, hablemos.